Su cuerpo se movía por todo
el espacio disponible, su sangre corría rápido por sus venas y el sudor emergía
de su cuerpo.
Le encantaba bailar. Le encantaba
como toda ella vibraba con la música, le encantaba como sus extremidades se estiraban
y encogían para realizar los movimientos a la perfección.
Solo deseaba llegar a esa parte
de la coreografía que, era tan difícil que al ejecutarla sus piernas vacilaban
del esfuerzo. Aun no lograba transmitir la armonía del piano con su danza. Aún
no lo conseguía, aún llevaba cierto retraso, y a ella eso no le gustaba. Pero
sabía que podía llegar a su meta si seguía trabajándolo.
Sí, le encantaba bailar. Pero
lo que realmente amaba era ver la admiración y la envidia en los ojos de sus
compañeras.
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