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lunes, 20 de julio de 2015

Le vie de la folie V

Pasada la primera semana, ya me había acostumbrado a la vida en aquella mansión. A lo que no me hacía era a las noches, no dormía casi nada y cuando lo hacía todo eran pesadillas y la verdad me parecía raro y eso le estaba explicando a Louis, cuando Salvatore llegó con una noticia aterradora.

- Es que no lo entiendo, yo siempre he dormido a pierna suelta. ¿Por qué aquí no consigo cerrar los ojos más de diez minutos?
- No te preocupes Mario, eso es porque estas sugestionado y yo lo entiendo, este lugar y sobre todo de noche, da miedo. Pero tranquilo no hay nada que temer. Oye ¿ese no es nuestro jorobado? Parece que tiene prisa, vamos a preguntarle.
-Señor Jane, Señor Nieto, una de las internas del ala este se a escapado. - La noticia cayó en mi como un balde de agua fría.
- ¿Qué a pasado? ¿ Con toda esa seguridad y se ha escapado una paciente? ¿Quién ha sido? No me digas que ha sido Bianca...- Sus ojos reflejaron un miedo profundo.
-¿Quién es Bianca?- pregunte ignorante de mi.
-Bianca es el demonio, Mario, nunca, pero nunca te acerques a ella, consta que nació en un psiquiátrico de Italia y allí mato a dos pacientes y un medico. La trasladaron a otro y mato a un niño de apenas trece años, a si que la mandaron a la cárcel y allí se las arreglo para matar a dos voluntarios. Todo fueron hombres. Al final la iban a llevar a una cárcel de máxima seguridad, y tenían pensado meterla en una celda de aislamiento. Pero acabo aquí, en el ala este, y nadie entiende como pasó.
-Señor Jane, sabe que eso no es cierto, que son todo habladurías.
- Es lo que pone en el expediente, una "amiga" me lo contó. Además tiene esa horrible canción que cuenta lo que hizo.
-Señor Jane, la señorita Neve, es una mujer de delicada mente, si la preguntas si ella habla con los animales, te dirá que si, porque le habrá metido esa idea en la cabeza. Y no, es la señorita Marcilla quien a escapado, hoy había salmón para comer y se les olvido cerrar bien la puerta. Ella empujo y la abrió, ahora anda escondida en algún lugar.
- ¡oooh! Eso es otra cosa, no se preocupe, nosotros le ayudaremos ¿Verdad Mario?
-Si, si, claro, ¿Esa paciente, tiene algo que ver con la doctora?
-¡Leira! No, no nada que ver, solo mismo apellido- me explicaba- Es una niña de apenas veinte años.
-Bueno eso de niña... yo soy solo un año mayor.
-Lo de niña es porque se comporta como una. Juega, canta se ríe como una niña. y no hace ningún mal, su cuerpo creció pero realmente se quedo estancada a la edad de once años.
-No lo entiendo si no es peligrosa, porque esta encerrada en el ala este.
- Bueno, no es peligrosa, hasta que le das de comer pescado, entonces, bueno yo solo lo he visto una vez, pero te juro que se le desfiguró la cara y empezó a gritar, que habíamos matado a su familia o no se que. La cuestión Mario, es que a los once años mató a su padre, a un maestro y un niño de su clase.
- Pero, Louis, ¿Es que todos están tan enfermos en esa parte de manicomio?
- Lamentablemente es así, a que ahora te gustaría no haber firmado ese papel que te da permiso para trabajar en ese zona... Mira sera mejor que nos separemos, así la encontraremos antes, si la ves vuelve corriendo y avisa a algún celador.

Caminé por diferentes pasillos, hasta entrar en una zona poco utilizada del hospital. Y entonces lo oí. Alguien lloraba en una de las estancias, di la vuelta y... me había extraviado, otra vez. A si que, seguí los sollozos, hasta una de las habitaciones. Parecía un servicio, tenia en el centro una enorme bañera y en ella una chica se remojaba. Era pelirroja, de piel clara y estaba tiritando.

-Leira- Llame con cuidado, se giro y pude ver unos ojos azules anegados de lagrimas.-Leira, me llamo Mario. ¿Qué haces aquí?- recogí el pijama de interna del suelo.
- ¡ELLOS, ELLOS QUISIERON DARME DE COMER A MI FAMILIAAA....!- Grito con ira.
-¿Tu familia?
- Si, yo soy un pez, como puedes ver, Mario ellos mataron al pobrecito de Eric.
- ¿Eric era el salmón?
-Si, era mi amigo, ellos lo han matado.
- Mmmmm Leira, ese agua se ve muy fría, ¿no quieres venir aquí y ponerte el pijama?
- Mario eres muy amable. ¿ Te gustaría jugar conmigo?- dijo mientras salía de la bañera y recogía de mis manos el pijama.
-Claro que jugaré contigo, pero antes, ¿Sabes salir de aquí? Ando un poco perdido.
-¡Siiiii!jugaremos al pilla-pilla y mientras te guiaré por el palacio.

Corrí tras ella lo más rápido que pude, pero nunca pude alcanzarla, más que correr parecía volar, el juego acabo cuando en un descuido Leira giró para mirar si seguía tras ella y choco con los dos tíos más altos y fuertes que había visto en mi vida. Eran verdaderos 4x4.

-Ya te tenemos loca.
-No te volverás a escapar en mucho tiempo.- Dijeron mientras se la llevaban arrastras.
-¡Mario! ¡Ayúdame!- Salí de mi estupor con su grito de auxilio, pero no podía hacer nada.- Mario recuerda yo debería vivir en el agua.

Llegue azorado a mi cuerto, Leira me daba pena, estaba loca de verdad, creía ser  un pez. Valla historia se había montado en su cabeza. Miré la hora, apenas eran las seis y media, aun podía hablar con alguno de mis pacientes vip antes de la cena.




miércoles, 1 de julio de 2015

Le vie de la folie IV

La noche llegó de pronto, por la mañana empezaría ayudando a un celador llamado Louis, francés como no. Cuando mi cabeza toco la almohada,un rayo iluminó la habitación. Perfecto mi primera noche y tormenta. Cuando conseguí cerrar los ojos, era pasada la una de la madrugada y mi sueño estuvo plagado de luz y sombras, de voces y sollozos. Un grito me despertó: "Deja de llorar estúpida".

Mis ojos se abrieron como platos, aguanté la respiración, solo se oía las gotas de lluvia contra el cristal. Nadie gimoteaba ni chillaba, expulsé el aire con fuerza, todo estaba en mi imaginación. Miré el reloj, solo quedaban diez minutos para que sonara el despertador, diez minutos de sueño perdido.

A las ocho menos cuarto llamaron, cuando abrí encontré a un joven de aspecto perspicaz, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Hola Mario soy Louis, Louis Jean. Soy tu compañero, tu y yo, Mario, vamos a ser inseparables, si señor.
-Hola Louis, una pregunta, ¿eres francés?
-Si señor, nací en un pequeño pueblo al sur de Francia y por casualidades de la vida acabé aquí. Y doy gracias a Dios porque si no, no hubiera conocido a Fiffi- Dijo mientras me agarraba del hombro y me dirigía hacia las instalaciones de los pacientes.
-¿Quién es Fiffi?
-¿Quién es Fiffi? ¿De verdad me lo preguntas? Es un ángel, el ángel mas bello de todo el hospital, guapa, graciosa y sexy. Es una enfermera que con su sonrisa y sus caderas alegran tanto a grandes como a chicos. La conocerás hoy Mario, cuando traigan las medicinas, pero recuerda, yo la vi primero ¿entendido?
Asentí con fuerza.
-Bien. porque tienes mucha suerte de que te aceptaran, no lo iban a hacer pero Ben, el gran Ben, tubo un accidente con una paciente, por eso estas aquí Mario, porque mi compañero, el perfecto ingles cumplidor de toooodas las normas del mundo y bebedor de horrible té, la pició. Pobre Ben...

Esa primera mañana ayudé a llevar los desayunos al comedor, y me ofrecí a ayudar a dos pacientes que no podían valerse por si mismos, luego los llevamos por todo el sanatorio, de un lado para otro. Conocí a Fiffi la enfermera, cuando trajo la medicina a varios pacientes y también conocí a los pacientes que me iban a ayudar en mi trabajo. No eran muchos apenas cinco.

Carmen Fernandez: Mujer de ochenta y tres años, llevaba allí desde que se la diagnostico Alzheimer y ni sus hijos ni el estado la hicieron mucho caso, fue la primera que trasladaron desde un hospital público a Le vie de la folie.

Sergio Gutierrez: Hombre de cuarenta y cinco años, empresario, con la crisis perdió su imperio y provoco en él una depresión tan profunda que casi incendia las instalaciones donde tenia su despacho y su vivienda, en ella se encontraba su mujer y sus tres hijos.

Maria Cabrero: Chica de apenas veinticinco años, acababa de conseguir el trabajo de su vida en un bufete de abogados, no llevaba allí ni una semana, tenía depresión postparto. De todos era quien peor lo estaba pasando, no dejaba de llorar por sus gemelos.

Alberto Dominguez: Un chico de diecisiete años, drogadicto, tenia problemas con sus padres y con los numerosos doctores que le habían tratado, al final decidieron internarle, era agresivo e intolerante.

Mariano Santos: Hombre de setenta y un años, tenia esquizofrenia, se creía que nos encontrábamos en su barco, que él era el capitán y todos nosotros sus subordinados. A si que repartía ordenes por todo el hospital, tanto a enfermeras, celadores, doctores, y enfermos.

Sonreí, había escogido un popurrí, con la intención de que cada uno me diera una visión diferente.