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lunes, 23 de julio de 2018

23/07/2018


Clap… Clap… Clap…

Primero observé como el cuchillo caía sobre las verduras, con movimientos metódicos. Luego la mano que lo sujetaba. Siempre me habían gustado sus manos, eran capaces de trasmitir fuerza, bondad, cuidado, desesperación, amor. Más tarde el cuerpo al que estaban unidas, ahora inclinado hacia adelante, con la cabeza gacha, mirando lo que tenía entre manos. Al fin llegue a su cara, cuya expresión era de concentración absoluta. Si hubiera podido habría sonreído al verla, estaba tan ensimismada que no se daba cuenta de que la observaban. 

Cuando acabo giró su cuerpo hacia mí, sonrió y se acercó lentamente, puso sus ojos en los míos.

-        -   ¿Aún odias las verduras?

Deseaba moverme, deseaba decirle que sí, seguía odiando las verduras. Deseaba levantarme de aquella estúpida silla y besarla hasta que se olvidara de la dieta estrictamente calculada que había planeado para mí. Deseaba poder decirle que aún la amaba.

22/07/2018



Subió por las escaleras, despacio, sin prisa, no quería que ningún vecino se enterase de que una desconocida se encontraba en el portal a las 4:30 de la mañana. Antes de llamar a la puerta comprobó la dirección otra vez, 14D.  Toco suavemente con los nudillos, una parte de ella deseaba que la oyera solo así, una parte de ella deseaba que la estuviera esperando, aún, después de haber tardado 2h en acudir. 

Desde fuera oyó ruidos dentro del piso, creyó a ver oído como unos pies descalzos se acercaban.

 Alguien observo por la mirilla e inmediatamente la puerta se abrió. 

-        -    Suponía que ya no vendrías- dijo su cita. – Ven, estoy viendo la televisión, han encontrado otro cuerpo a unas manzanas de aquí.

Las dos se instalaron frente a la televisión. Tenía puesto el canal noticias 24h, un hombre daba recomendaciones  y alertaba a los ciudadanos de no abrir la puerta a ningún desconocido. Miró a su compañera ¿se daría cuenta de la ironía? 

-          Menos mal que has venido, vivo sola, y pensar que un loco anda matando gente tan cerca de casa…
Sonrió, no podía hacer otra cosa, la rubia la acababa de confesar que tenía miedo de que un “loco” subiera 14 pisos para asesinarla, pero no tenía ningún problema en abrir la puerta a una mujer que acababa de conocer en una discoteca. Una parte de ella sintió la excitación crecer en su interior, que ocurriría si supiera que a lo que tenía tanto pánico, se encontraba sentada junto a ella. 

-          No creo que nadie suba hasta aquí para hacerte daño, además ¿Quién querría hacerte daño? Pareces un ángel, un ángel rubio de ojos azules. 

La homicida vio como la agarraba de la mano y la dirigía hacia lo que suponía que era una habitación, hoy iba a ser una larga noche.

21/07/2018


-           




       -  Mátala y todo se habrá acabado, te lo prometo.

    Giro la cabeza hacia el hombre que se encontraba detrás. 

-          -   No me mires a mí, mírala a ella, y recuerda todo lo que hemos hablado, todo lo que  nos ha hecho.

Volvió la cabeza y agarro el cuchillo con más fuerza, lo dirigió hacia la mujer que tenía en frente. 

-          -   Todo es culpa tuya- dijo antes de deslizar con la máxima rapidez el objeto por el cuello.

Cayó al suelo segundos después y mientras se desangraba, vio por el espejo, que el hombre al que amaba sonreía.

20/07/2018






La muerte la arrolló como si fuera una estrella fugaz. Fue tan rápido, que por un milisegundo su mente, aún bajo los efectos del alcohol, la hizo creer que nada había ocurrido. Tras este momento, la seguridad de que se estaba muriendo la hizo sentir en paz. Mientras la vida se apagaba en su interior, y los gritos se arremolinaban a través del andén, ella solo podía pensar en…