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lunes, 23 de julio de 2018

23/07/2018


Clap… Clap… Clap…

Primero observé como el cuchillo caía sobre las verduras, con movimientos metódicos. Luego la mano que lo sujetaba. Siempre me habían gustado sus manos, eran capaces de trasmitir fuerza, bondad, cuidado, desesperación, amor. Más tarde el cuerpo al que estaban unidas, ahora inclinado hacia adelante, con la cabeza gacha, mirando lo que tenía entre manos. Al fin llegue a su cara, cuya expresión era de concentración absoluta. Si hubiera podido habría sonreído al verla, estaba tan ensimismada que no se daba cuenta de que la observaban. 

Cuando acabo giró su cuerpo hacia mí, sonrió y se acercó lentamente, puso sus ojos en los míos.

-        -   ¿Aún odias las verduras?

Deseaba moverme, deseaba decirle que sí, seguía odiando las verduras. Deseaba levantarme de aquella estúpida silla y besarla hasta que se olvidara de la dieta estrictamente calculada que había planeado para mí. Deseaba poder decirle que aún la amaba.

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