-
- Mátala y todo se habrá acabado, te lo prometo.
Giro la cabeza hacia el hombre
que se encontraba detrás.
-
- No me mires a mí, mírala a ella, y recuerda todo
lo que hemos hablado, todo lo que nos ha
hecho.
Volvió la cabeza y agarro el
cuchillo con más fuerza, lo dirigió hacia la mujer que tenía en frente.
-
- Todo es culpa tuya- dijo antes de deslizar con
la máxima rapidez el objeto por el cuello.
Cayó al suelo segundos después y
mientras se desangraba, vio por el espejo, que el hombre al que amaba sonreía.
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