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martes, 23 de junio de 2015

Le vie de la folie III

Salí de la habitación y mire a derecha e izquierda. Se extendía a ambos lados, un pasillo enorme. Gire a la derecha, he intenté hacer memoria, fijándome en los cuadros que me encontraba. En las paredes caballeros con armaduras y estandartes, mujeres con vestidos de época y abanicos de todos los colores posibles, monjes con sus hábitos cubriéndoles la cabeza... no recordaba a ninguno de ellos.

-Señor Nieto, señor Nieto...

Me gire para ver al jorobado persiguiéndome a lo lejos.

-Señor Nieto, por ahí no se va al despacho- exhaló cuando estuvo cerca- supuse que no se acordaba del camino, a si que vine a buscarle. Venga usted por aquí, esto es un laberinto y no queremos que desaparezca.
- Tal vez deberían poner mapas por los pasillos- sonreí.

Salvatore no volvió a hablar y mi imaginación voló para recordar aquel cuento de Edgar Allan Poe llamado "El sistema del Dr Tarr y el Profesor Fecher", En el que un hombre visita un manicomio, tras pasar allí la cena y conocer al director y a sus amigos, descubre con horror que los pacientes se han escapado y es con ellos con quien ha pasado la noche.
Me puse nervioso, esa historia también ocurría en un psiquiátrico francés, tal vez mi amigo Poe había visitado este hospital cuando escribió su historia. Rechacé la idea de inmediato, no llevaba aquí más que unas pocas horas y mi mente ya estaba desbocada.

Cuando llegamos la doctora Marcilla se encontraba sentada, alzo la vista y sonrió.

-Señor nieto, ¿Se encuentra usted bien? Esta tan lívido como un muerto.

Intente quitarle importancia e insistí en que me contara en que consistiría mi trabajo allí.

-Bueno señor nieto, uno de nuestros celadores tubo un pequeño accidente, tiene que reposar durante dos meses. Creo que es el tiempo que usted necesita para tomar notas para su trabajo. Solo necesitamos que acompañe por las mañanas a una serie de pacientes... poco peligrosos. y por las tardes podrás dedicarte a su estudio, que consiste... perdón señor Nieto ¿En que consiste su trabajo?
-Quiero hablar con los pacientes, me gustaría saber como es su vida, si saben porque están aquí o dónde creen encontrarse.
-Bien, aquí dividimos a los pacientes en dos grupos. El primero y mas nuevo, es el grupo del que se encargará usted, son personas que es el ministerio quien nos indica a aceptarlos. Son apenas diez personas la mayoría con depresiones graves. Le daré los informes que necesite.
El segundo grupo, son pacientes más difíciles, estos están en régimen estricto, no los encontrará en este ala de la casa, si no en la parte derecha. Ellos son personas que cometieron algún crimen y el juez obligó a sus parientes a ingresarles en un centro psiquiátrico, sin que puedan salir. Podríamos intentar que usted los pudiera ver tal vez las dos ultimas semanas, no quiero que este con ellos mucho. Señor Nieto, tenga algo claro, si decide que desea incluir en su estudio a estos enfermos, debe entender que son personas peligrosas, mucho mas inestables de lo que parece, muchas no saben ni donde se encuentran, ni porque están aquí, ni se acuerdan si quiera de lo que hicieron. Tendrá que seguir unas pautas muy precisas en esa zona e incumplirlas podría afectar a su salud.

Su mirada era seria, yo quería ver que había allí, pero su voz y su postura hacia replanteármelo.

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