Ojala no hubiera venido, ojala no
estuviera aquí. Debí a ver dicho NO. Verla, estar aquí, saber que podría, si me
levantara, tocarla. ¿Sabría ella? ¿Se imaginaba si quiera lo que quería? Lo que
en secreto le contaba a mi cama. Supongo que no, si no, no me habría invitado.
Desde el otro lado de la habitación pude verla alzar la cabeza, buscaba algo o
a alguien. Paso la mirada por mi cara, yo inmediatamente baje la mirada. No quería
que viera en mis ojos mi sucio secreto.
Cuando estuve segura de que ya no
miraba, levante la cabeza. ¡SORPRESA! Como suponía Ella ya no curioseaba hacia
mi zona, dejando su búsqueda, mantenía sus ojos en la chica, que en inglés, la
preguntaba. Pero su novio, aquel al que ella califico como maravilloso,
realmente lo era, rubio, de ojos azul cielo y con facciones notables, me miraba
directamente, parecía furioso. ¡Oh! Tal vez, Ella no se había dado cuenta, pero
él parecía haber visto mi oscura alma.
Necesitaba salir de ahí cinco
minutos o tendría un ataque de pánico. Me levante lentamente intentando llamar
lo menos la atención. Procuré no pisar los pies de la gente que se encontraba
en el suelo y salí de la habitación. Cuando cerré la puerta tras de mí, respire
hondo. Me dirigí a donde nos había indicado que estaba el baño. Puerta
correcta, por lo menos no me pillarían por ahí, perdida con cara de culpable
como si quisiera cotillear.
Mire mi cara, estaba pálida, tenía
que relajarme o vomitaría. ¡Venga! Estas exagerando, nadie puede leer la mente.
Vale, tal vez tenia cara de culpable, pero no sabían porque. Pueden pensar que me he tirado un pedo, ¡POR
FAVOR QUE NO PIENSEN QUE ME HE TIRADO UN PEDO!
Salí del baño, respirando
profundamente, observando el suelo, estaba realmente limpio. ¿Cómo lo limpiaran?
La divagación solo me sirvió para darme contra alguien que se encontraba en
mitad del pasillo.
-
- Lo siento- bien, solo tenías que decir dos
palabras en inglés y las has dicho en español.
Subí la cabeza, toda roja, para
volver a disculparme, pero esta vez en el idioma idóneo. Pero mis palabras no
salieron de mi boca. Fui a chocar con Él. ¡Tierra trágame! Intente hacer algo
parecido a una sonrisa
- Sorry.
Dios, estaba más que claro que si
las miradas mataran yo sería un montoncito de polvo. Volví a bajar la mirada,
me hice a un lado y busque la puerta. Dos segundos después entró en la sala Él.
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