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domingo, 9 de agosto de 2015

Le vie de la folie VI

-Buenos días Doña Carmen, ¿Como se encuentra usted hoy?
-Pablo, ¡hijo! Por fin has venido a verme... Dale un beso a tu madre anda.
-Doña Carmen soy Mario, ¿Me recuerda? ¿Sabe donde esta?
-Hijo, donde voy a estar en la casa, en la casa del pueblo. Ve con tu padre que se estará preparando para hacer la matanza.

Me miro con ojos febriles y me dí cuenta un día mas que Doña Carmen seguía perdida en el pasado. Estaba claro que nunca conseguiría nada de ella. Cada día creía que era alguien diferente, un hijo, un nieto, un sobrino...
Sería conveniente que no perdiera el tiempo con ella y seguir mi estudio con los demás.

-Doña Carmen, ¿necesita algo?- dije antes de irme, ella volvió su mirada hacia una pared vacía.
-No, tranquilo estoy viendo como las gallinas incuban a sus polluelos. ¿No es lo mas maternal que has visto en mucho tiempo?

La deje tranquila, mirando la pared más blanca que yo hubiera visto en mi vida, y seguí con mi reflexión interior de como el cerebro podría crear una imagen tan potente que realmente engáñara a la mente humana haciendo que lo imaginario pareciera real y lo real imaginario.
Saliendo del salón me encontrar de frente a Louis.

-Hey Mario, me han dicho que encontraste a Leira.
-Si, estaba... bueno en la parte más antigua de la casona.
-¿En la zona sin remodelar?
-Aja
-Vaya, ¿Como llegaste allí? Mira que a esa zona solo se puede acceder por unas escaleras y la verdad es complicado encontrarlas.
-Me perdí, como siempre y acabe allí. Esa zona realmente esta descuidada, todo tan sucio.
-Supongo que no habrá tantos pacientes como para tener que utilizar esa parte de la casa.

A las nueve en punto dimos de cenar a los pacientes,  terminada me dispuse a enterrarme en mi habitación para escribir en las memorias todo lo decidido y aprendido con Doña Carmen, pero Louis me cazó antes de que pudiera levantarme de la silla.

-Mario, hoy es viernes, deja de trabajar y vamos con los demás celadores al pueblo, y nos tomamos algo. Así te despejas y seguro que con un par de cervezas no tienes pesadillas. Como plus ira Fiffi y podré cortejarla como se merece.
- Es un pueblo muy pequeño, que puede haber para flirtear con una chica.
-Un bar, Mario, un bar con música, no seas aburrido y ven.

Volvimos sobre la una a la mansión. Louis había conquistado a Fiffi con su labia. Me tiré en la cama con la intención de descansar lo máximo posible...

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Me encontraba atado a una cama, los amarres tenían la textura del cuero, intente girar la cabeza, pero algo la mantenía erguida, por el rabillo del ojo vi como se habría una puerta, de ella entro un hombre con mirada seria, se acercó iba vestido con una bata oscura y corbata del mismo color.
-Me han dicho que has mordido a una de las enfermeras y que has intentado escapar de tu habitación, otra vez.
-Un gemido lastimero salió de mi boca, intente desatarme con todas mis fuerzas.
-Tranquila, tranquila...- dijo mientras colocaba sus manos rudas sobre mis brazos apretando con potencia.- Me da pena Amelie pero quedamos en que no morderías a nadie. que si lo hacías tendria que tomar medidas.
Mi gimoteo se convirtió en un sollozo  silencioso, intente negarme pero mi cabeza no se movía de su sitio y no encontraba mi voz.
-Ahora debo castigarte, tu enfermera, Margot, esta muy triste contigo.

Se acerco a la pared de la izquierda y de un baúl saco una mascara de hierro, me miro y como apesadumbrado me la colocó con fuerza. Cerré mis ojos, no quería aceptar la realidad. Pude oír como se dirigía hacia la salida, pero antes de llegar a ella, volvió ha acercarse.

-Cálmate, no sera para siempre, solo unas semanas, hasta que pueda deshacerme del cadáver de la enfermera a la que mordiste, sin que nadie sospeche de mi. Entonces te prometo que dejaré al descubierto ese precioso rostro tuyo, y volverás a deberme un favor.


2 comentarios:

  1. Genial lo de La mascara... Menudo toque de intriga q le da a la historia...

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    1. Lo busque y en los psiquiátricos de 1500 a 1900 se utilizaba para que no mordieran y en la calle para callar a las chismosas... algunas mascaras hasta tenían para cortar la lengua

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